Nos trasladamos a esta

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Posicionamiento maya frente a los megaproyectos de energía que invaden y nos despojan de nuestro territorio.

Los hombres y mujeres mayas provenientes de los pueblos de Dzonot Carretero, Tizimin, Ebtún, Kisteil, Valladolid, Sinanché, Dzilam, Suma, Chacabal, Buctzotz, Motul, Chocholá, Ticul, Muna, San José Tipceh, Sacalum, Peto, Tadziu, Hopelchén, y Dziuché nos reunimos el 13 de enero del presente año, en la histórica ciudad de T’Hó, también llamada Mérida; para compartir nuestras preocupaciones, problemas, sobre cómo son los diferentes modos en el que las empresas, en complicidad con el gobierno federal mexicano y los estatales de la Península, quieren arrebatar nuestro territorio, que desde tiempos muy antiguos hemos habitado como pueblo maya.

Les hablo en nombre de Múuch’ Xíimbal, asamblea que une a miembros de más de 20 comunidades mayas. Nosotros, nos estamos organizando para defender el territorio de nuestros pueblos, que están siendo afectados por grandes proyectos, megaproyectos, donde pretenden instalar inmensos aerogeneradores y miles de paneles solares, queriéndonos despojar de nuestra tierra y territorio.

No estamos en contra de las energías renovables, pues desde hace mucho hemos hecho uso del sol y del viento, nuestro pueblo ha hecho uso de las veletas para sacar agua de nuestros pozos y de ese modo hemos subsistido por años. A lo que nos oponemos, es la forma en la que hoy en día, estos proyectos que se dicen llamar “de desarrollo” se están implementando en nuestro territorio. Rechazamos cómo las empresas privadas, extranjeras, pretenden hacerse control de cientos de miles de hectáreas, de nuestras tierras orgullosamente mayas; y de la forma en la que atentan a nuestros valores comunitarios tradicionales, espirituales, ambientales y culturales.

Estas empresas se están aprovechando de las carencias en nuestros pueblos y del desconocimiento de nuestra gente, y aprovechando la falta de información de todo lo que está pasando, para conseguir contratos de renta o usufructo por muchos años, 30, 40, 50 años, con los cuales nuestras comunidades terminan perdiendo el control sobre nuestro territorio. Esos megaproyectos que pretenden construir, con un tamaño excesivo, sin considerarnos para su ubicación, incluso muy cercanos a nuestras casas, seguramente traerán impactos graves a nuestro medio ambiente local, a nuestro monte, donde nuestra gente va a leñar, donde están nuestras abejas, al nuestros cenotes, donde muchos de nosotros hacemos nuestras ceremonias tradicionales, a nuestra vida comunitaria. No vayamos lejos, ya empezamos a ver estos efectos, cada vez que se oye que una empresa llega a una comunidad,

empieza haber división en nuestra gente, entre los que están recibiendo algún pago por las empresas, y los que no; hay hostigamiento, hay mentiras, hay grandes promesas de trabajo, pero en realidad nos mienten, pues qué tipo de trabajo se puede hacer en esos proyectos, si todos esos equipos seguramente están automatizados, así que es mentira que habrá trabajo para esos 30 años. Además toda esa energía que se produzca con nuestros recursos naturales, ni siquiera es para nuestras comunidades, será para otras empresas, pero no para nuestro pueblo.

En los últimos años, esta manera en que se están implementando los proyectos de energía renovable, ha generado muchos conflictos. Llegan los desarrolladores a cada comunidad por separado, aunque sea un mismo proyecto, e intentan corromper a las autoridades, a nuestros vecinos, a nuestros familiares, todo con el fin de que les firmemos unos contratos. Nos dicen que estos proyectos están autorizados por el gobierno y que se tienen que construir, cómo si no tuviéramos derecho a decidir sobre nuestro territorio. Usan intimidaciones y amenazas, para intentar controlarnos, pero no lo lograrán. No lo vamos permitir.

Todos estos problemas, son responsabilidad de autoridades federales y estatales, porque piensan que pueden hacer de nuestro territorio, lo que ellos decidan, sin tomarnos en cuenta. Los Gobiernos, invitan a las empresas extranjeras, a nuestro territorio maya y promueven que hagan aquí lo que quieran, agrediendo nuestro vínculo con el territorio y la naturaleza, nuestra identidad, nuestros lazos comunitarios y nuestros derechos.

El gobierno pretende reducir nuestros derechos a supuestas consultas indígenas, que denunciamos como simulaciones amañadas para beneficiar a intereses particulares y a proyectos viciados de origen. Rechazamos que nuestro territorio, base de nuestra vida y cultura, se trate como mercancía. Reclamamos que se Garantice nuestro derecho a decidir el modelo de vida y desarrollo en nuestro territorio, ya sea para energía renovable u otras actividades.

Exigimos que esto de la “Evaluación Ambiental Estratégica sobre las energía renovables en Yucatán” garantice nuestra participación activa, nuestro derecho a decidir sobre la gestión de nuestros recursos naturales, de nuestra forma de vida, que cambie este modelo extractivo de nuestro territorio. Estamos conscientes de los efectos del cambio climático, pues los vivimos a diario, y estamos dispuestos a combatirlo, pero protegiendo nuestro medio ambiente, nuestro monte, nuestras formas de vida, nuestras relaciones comunitarias y nuestro vínculo con el territorio.

El Gobierno debe reconocer que este modelo actual, es inviable social y ambientalmente, y debe darnos el papel que nos corresponde en la evaluación del modelo actual y en la definición de aquellos que mejor se adapten a nuestra forma de vida.

Para que esto sea así, demandamos que esta “Evaluación” sea un proceso democrático, donde nosotros las comunidades indígenas podamos ejercer nuestro derecho colectivo a decidir de qué tipo de desarrollo de energía, queremos en nuestro territorio maya.

Algunos dicen que quieren hacer una política diferente, más sustentable, más “amigable con el medio ambiente”, esto solamente es posible si reconocen los derechos de los pueblos indígenas. Y nosotros, los pueblos indígenas, el pueblo maya, estamos en contra de la comercialización y despojo de nuestra madre tierra y en contra de su sufrimiento. Si realmente es cierto, que los políticos quieren hacer una política diferente, que lo demuestren al poner, en el centro de las decisiones, los derechos de los pueblos indígenas, (quienes desde siempre hemos vivido en esta tierra), por encima de los intereses de esas empresas (muchas extranjeras).